De pájaros, tsunamis y nostalgias, la poesía de Indran Amirthanayagam

Conocí a Indran Amirthanayagam en Vancouver, donde él trabajaba como diplomático en el consulado de los Estados Unidos. Yo tenía unos años –demasiados- viviendo allá y había publicado mi primer libro de relatos. Decidí presentarlo en esa ciudad pero no podía encontrar panelistas que supieran castellano y que además estuviesen en la cosa literaria.

Así llegué como de casualidad a Indran. Desde la impresión inicial supe que había tenido la fortuna de conocer a una de esas personas que son tan raras en nuestros días, desprendido, sin sombra de arrogancia, de una intelectualidad simple, luminosa, como –tiempo después comprendí- era también su poesía.

Algo de ella disfruté en Vancouver, aunque los libros que me regaló el amigo en su departamento del centro de la sofisticada y aséptica City of Glass se perdieron todos en mi propio tsunami personal, desastre que tal vez revele -o no- a los pocos lectores de esta bitácora. Vuelvo a encontrarme con sus poemas en Lima, mi ciudad natal –mi única ciudad- casi cinco años después, en la presentación de su poemario Sol Camuflado.

Indran es un hombre cuyo aspecto físico no esconde el alma honda que cobija: en él son intensos la pasión por el juego que tienen los mamíferos marinos, el indesmayable lustigmacher de sonrisa carismática. También se advierte en él una nostalgia, una honda pena humana, una búsqueda, un camino a un reencuentro de lo perdido, al paraíso primigenio de la infancia, del tiempo, de las incógnitas de la vida.

Nuestra conversación alla en Vancouver se centró en la capacidad del ser humano para ejercer la violencia y la crueldad, aparentemente incapaz de morigerar la liberación de su energía destructiva. En aquellos tiempos Indran se agotaba en los temas brutales de la guerra del mundo contra los Tamiles de Sri Lanka, sus paisanos. Años antes él había publicado un libro de poemas “The Splintered Face”, plasmando en él los horrores y las incógnitas que nos dejó el Tsunami del 2004. Pero Indran, siendo como es, puede escribir poesía que pase del horror al humor en un instante en un tramado sin costuras, como si –como verdaderamente es- las emociones mas diversas fueran solo reflejos sucesivos de una misma realidad.

Este libro de Indran, Sol Camuflado, es una compilación de temas escritos aquí y allá, en varios años de trabajo. Recogen su alma honda, sus viajes, su castellano brillante de extranjero que al haber viajado e interactuado con tantas culturas pareciera que ha quebrado el babel de lenguas que separan a las naciones. Es como si el manejara la matriz que subyace a todos los idiomas, esa veta que genera lenguajes distintos pero que está hecha al fin y al cabo del mismo material. Cuando uno lee los poemas d Indran que hablan de animales, de pájaros y de nidos y de hombres que son extensiones de los pájaros y de los nidos, pareciera que también ya habla el idioma de los animales, que los entiende de una manera peculia, única y suya.

El erotismo y el sexo son también tratados de una manera distinta, intensa y procaz, y al mismo tiempo leve y amable. El sexo es al tiempo pornográfico y sagrado, y las imágenes no sugieren un objeto de deseo sino como que el mismo escritor y el objeto de sus atenciones son un solo ente por el cual la energía de eros fluye circular, del amante a la amada –o al perro, pájaro o tsunami- en un infatigable, interminable ida y vuelta.

Sus poemas, por su simpleza, provocan al lector, le dan pie para pensar “yo también puedo escribir poesía” y de seguro que puede. Pero una poesía de tanta simpleza y al mismo tiempo tan honda no es algo fácil de lograr. Algunos de sus poemas más logrados tienen ese raro don de dar la impresión que el poema empieza después de la última línea.

En esta poesía está esa pena de la patria que ya no es, como Indran mismo se presentó en el auditorio del Centro Cultural Garcilaso de la Vega del ministerio de relaciones exteriores. “Yo soy de un país que ya no existe”. El público rió y sonrió él: “ahora mi pais, Ceylán, es solo el nombre de un té”, pero en esa simple frase se resume su poesía, esa nostalgia infinita, ese ir hacia adelante montado sobre la frágil nave que es el arte poética, saludando y despidiendo, sonriendo y llorando, con la mitad de la cara borrada como la de los seres devastados del tsunami, la otra mitad llena de preguntas, de vida, de honda e intensa existencia terrenal. Saludo este libro que Indran nos regala y lo recomiendo sin reservas. Es sinceramente brillante. Hoy, contemplando las olas que lamen las arenas de la playa (una playa hermosa que algun dia tambien nos traerá un tsunami) os dejo con unas líneas de nuestro amigo de Sri Lanka.

Pasarela

Vibrador/Vibrator:

me dejan insatisfecha

estos aparatos,

sus instructivos

bilingües. ¡Quiero

un hombre! No una

mezcla de hormonas

y tendencias. Te quiero

a vos, tu furia,

tu abandono.

Chilca, Noviembre 26, 2011

Anuncios

Acerca de winecouver

Winecouver is Ivan Loyola, former tropical forest researcher in the Peruvian Amazon turned Marine Biologist in the Bering Sea turned Wine lover blah blah blah and Feliz Navidad!
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s